lunes, 8 de septiembre de 2025

Arlequines comienza su temporada 2025-26 con una derrota por la mínima

 

Todos en unión, locales y visitantes. Un deporte de amistad y de valores. El nuestro. Viva el rugby.


Llegó septiembre y vuelve el rugby a los campos de nuestra Españita, y allí estaban los chicos y las chicas de Arlequines y Gigantes de La Mancha como siempre en alegre y fraternal compañía, para recibir a sus amigos y amigas de Córdoba Mezquita y abrir temporada en el siempre coqueto y molón estadio de Miguelturra. 


Se jugaba Arlequines con Mezquita su V Trofeo Memorial Eugenio Alabarces, prólogo amistoso de una temporada 2025-26 de Liga Amateur de Rugby en que los mesetarios quieren superar el gran resultado de la temporada anterior y pasar del tercer puesto al primero del cajón. Soñar es gratis y ademas tarifa plana, ¿por qué no?, porque miren: bajo el magisterio disciplinado de Carlos Benezet y la capitanía jugona de Víctor Blanco, esta banda quilombera comienza a ser un XV capaz de dar batalla en los 80 minutos de trasiego del oval y no solo en el tercer tiempo. 


Y eso se notó el sábado en MT, viendo como el equipo se recuperó de un inicio vendimiatorio (un poco a por uvas), superado por la alegría con que Córdoba jugaba al caos y al kick and run y plantaba melones en el in goal ciudadrealeño para desesperación del entrenador onubense de los manchegos que, estoy seguro, juraba en arameo viendo quebrarse la defensa mesetaria ante el arte rumboso andaluz del dribbling, el up and under, el handoff  y el tonto el último que desplegaba la tres cuartos cordobesa aprovechando el divino tesoro de una juventud que es dada a esto; al caos, al corre que te pillo y al patadón y tentetieso. 


La melé también tuvo casi todo el partido color andaluz y diríase que el partido fue una manifestación del espíritu de ambas regiones: la gracia y el salero contra el coraje y la disciplina. El capitán manchego había propuesto un juego estructurado basado en el martilleo de fases para alternar a la línea tratando de explotar los huecos que esperaban los Arlequines crear disparando andanadas de gordos en tripleta, pero falló la conservación del melón, aspecto que supo explotar un fantástico nueve cordobés de exótica procedencia francoafricana: Marc, el chaval de la casqueta roja, Erasmus de la Isla de la Reunión que juega como el mismísimo Dupont echándose el equipo a la espalda y convirtiendo en fatalidad cualquier error mesetario, armándola solo o en comandita, hasta que una contusión en la cabeza junto a la touche en defensa, mas o menos a cinco metros del in goal propio le obligó a descansar a petición del señor árbitro que muy sabiamente le invitó a dejar el juego al menos durante el tiempo necesario para evitar males mayores, y eso que el bueno de Marc quería seguir jugando aún no debiendo.


No debió retornar tan pronto al partido el bravo francés quien, visiblemente afectado por la bicha del rugby, que es un golpe en la cabeza, comenzó a tomar decisiones inapropiadas con el balón que Arlequines supo explotar comenzando su remontada y llegando al primer descanso (se jugaron 3 tiempos de 25') con el marcador igualado.


 Los manchegos se iban encontrando por fin a sí mismos. Córdoba se iba desfondando de tanta carrera loca y aparecían la picardía de Víctor, la contundencia de Checar y el dribbling de Álvaro Junior. Se cabreaba con razón el capitán cordobés, que arengaba a los suyos recordando a su XV el ABC del avance efectivo: 'Si nos vamos como los de Pancho Villa y no hay pase ni techao no hacemos na y corremos pa na'. Cuánta razón.


Comenzó el segundo tercio con la misma cadencia del primero: la melé y los balones aéreos para los sureños y el avance estructurado y los balones en corto para los esteparios. Aquí pudo observarse que hay que pulir un aspecto en el juego de los mesetarians: evitar la pesca. Con frecuencia en el avance arlequín, la pelota no se guardaba con la debida prudencia y se perdía en la abierta. 


En una de esas, un delantero cordobés capturó un jugoso melón olvidado en la refriega y se marcó un plongeon de la vieja escuela francesa para encontrar al chico del casco rojo, ya recuperado del castañazo y en posesión plena de sus ideas rugbísticas, que son muchas y buenas, y esta vez sí tuvo apoyo, y pase, y 'techao', y llevando consigo la línea andaluza logró un ensayo de campanillas que volvió a poner delante a Mezquita. Se las prometían felices los andaluces que no sabían que aquel ensayo había sido el canto del cisne. Los Arlequines dieron a partir de entonces lo mejor de sí, y se sucedieron los posados en el in goal cordobés, logrando los locales una amplia ventaja. 


Y como esto es un deporte de caballeros y de señoras, para reforzar a Córdoba, con uno menos por falta de expedicionarios, Arlequines prestó a Mezquita a uno de sus primeros espadas de los tres cuartos: el Mago Teo, que con sus caracoleos y su buen hacer en el fijar y pasar dinamizó la tres cuartos cordobesa en los últimos 25', que fueron una fase muy bonita donde cualquiera pudo llevarse el trofeo de Miguelturra. 


Solo podía ganar un equipo y ese fue Córdoba, pero a la finalización, todos felices porque se habían desfondado dando buen rugby, porque los que aprenden habían avanzado en su juego y los que ya saben sabían un poco más. Rugby de verdad, señoras y señores. Bendito rugby.


El Tercer tiempo no lo vamos a comentar mucho porque lo que pasa en Miguelturra se queda en Miguelturra. Muchas gracias a Mezquita por su entrega en el campo y su amistad fuera de él. Gracias a Beto y al Capi de Mezquita por enseñarme a empujar en tercera. Pronta recuperación a los lesionados y contusos y larga vida al melón manchego.


PD: Al más puro estilo Renfe, he de pedir disculpas por los errores cometidos y por los que cometeré. Pido disculpas a las chicas porque no sé cómo quedaron. En mi descargo tengo que decir que estaba concentrado en calentar y escuchar las instrucciones de no uno, sino dos capitanes, además de hacer un curso acelerado de flanker, que yo de melé sabía lo mismo que de dar misa. Pido también disculpas porque no sé el resultado. Ni yo ni casi nadie. La próxima vez, que se convoque un ilustre notario. Este pobre cronista gonzo, bastante tuvo con salir vivo de la golpisa.


Feliz temporada 2026, Mezquita y Mesetarians. Mucho rugby para todos y todas. Gracias al enemigo siempre por el consejo que presta. Que viva el melón bien colgao y bien techao ;)



Arlequines comienza su temporada 2025-26 con una derrota por la mínima

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